El día que tu sueldo desaparece del presupuesto…
- Stephie Zarzar

- hace 7 días
- 3 min de lectura

Tienes 50 años, un trabajo estable al que le has dedicado buena parte de tu vida. Los años te han dado experiencia, un buen puesto, buenos ingresos y reconocimiento dentro de tu profesión.
Has construido una familia acostumbrada a esa estabilidad y tus hijos, quienes aún no trabajan, apenas cursan la universidad.
Eres muy dedicado. Llegas temprano al trabajo y, como de costumbre, tu cabeza solo piensa en la lista interminable de juntas y pendientes que tienes para el día.
Llegas a tu escritorio y te encuentras con que te mandan llamar de Recursos Humanos.
Después de unas cuantas palabras, te notifican que la empresa ha decidido prescindir de tus servicios.
Después de tantos años, de tantas horas, proyectos y responsabilidades, tu relación con la empresa termina ahí.
La directora de Recursos Humanos continúa hablando, pero tú ya ni siquiera la escuchas.
Solo piensas en las colegiaturas de tus hijos, la hipoteca, el crédito del auto, los seguros, las tarjetas, los gastos de la casa, los viajes que ya estaban planeados, los compromisos que adquiriste pensando que cada quincena seguiría llegando y todos esos pequeños gastos que nunca parecieron importantes mientras tenías un ingreso estable.
Y aparece una pregunta que hasta ayer ni siquiera te preocupaba:
¿Cuánto tiempo puedo mantener la vida que construí si dejo de recibir mi sueldo?
Pero inmediatamente aparece otra preocupación, quizá todavía más incómoda:
Tengo 50 años. ¿Quién me va a contratar ahora?
Es ahí cuando te das cuenta de que el mundo laboral cambió más rápido de lo que imaginabas. La inteligencia artificial, la automatización y la tecnología comienzan a ocupar espacios laborales, pero no pagan tus deudas.
Y la pregunta deja de ser únicamente cuánto tiempo tardarás en encontrar otro trabajo.
¿Qué pasa si no vuelves a tener el mismo puesto, el mismo sueldo o la misma estabilidad que tenías hasta ayer?...
En los últimos meses han llegado a mi despacho varios clientes para ver su ESTRATEGIA DE PENSIÓN con historias sorprendentemente parecidas. Altos ejecutivos, hombres y mujeres en sus 50, con carreras consolidadas, buenos ingresos y compromisos financieros construidos alrededor de esa estabilidad.
Personas que, hasta hace poco, daban por hecho que su vida laboral continuaría así hasta llegar el momento de pensionarse.
Hoy, esa certeza simplemente no existe, y la incertidumbre sobre cómo llegarán a su etapa de vejez se vuelve cada vez más latente.
Al descubrir que necesitan alrededor de $1,500,000 para continuar cotizando mediante Modalidad 40, que les permite seguir sumando semanas e incrementar el salario base de cotización con el objetivo de alcanzar una pensión cercana a los $89,000 mensuales, se enfrentan a la cruda realidad: están sin trabajo y tienen muchos compromisos financieros que no le permiten invertir en una de las etapas más importantes de su vida: el retiro.
Muchas veces se dejan guiar por personas que no son expertas en la materia y llegan con la idea de que los 55 años es el momento adecuado para comenzar a planear su estrategia de pensión. Sin embargo, cuando analizamos su caso, la conclusión suele ser la misma: si hubieran comenzado a planificar desde los 46, habrían tenido casi una década para construir su estrategia, distribuir el esfuerzo financiero y llegar a esta etapa con gran parte del problema prácticamente resuelto.
Contar a tiempo con una Estrategia de Pensión puede darte la preparación legal y financiera necesaria para enfrentar tu retiro, incluso cuando tu vida laboral no resulte como la planeaste.
Planear tu pensión es amor propio y también es proteger a tu familia.
¿Qué pasa con ellos si falleces antes de pensionarte? Lo platicamos en la próxima columna.
Te veo del otro lado de tu zona de confort, construyendo tu ESTRATEGIA DE PENSIÓN.






Comentarios